jueves, 19 de abril de 2007

18 de Abril del 2007, 9:19 PM
"Vengo con un pique, vengo del batey..."
Reflexión. Recientes sucesos relacionados con Sonia Pierre provocan la reflexión de Johnny Ventura
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Sonia Pierre defiende los derechos de migrantes haitianos.
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Santo Domingo. Si como sabemos, etimológicamente, la palabra patología viene del griego "logos", que significa "estudio" y "pathos" y que quiere decir "del sufrimiento o daño", y por tanto es la parte de la medicina que estudia el origen de las enfermedades, los dominicanos necesitamos establecer nuestra patología social.
Mi reflexión de Semana Santa fue ésta a propósito del debate desatado en la Junta Central Electoral con relación a Sonia Pierre, a quien se le pretende cobrar un supuesto error de la oficialía civil en la que fue declarada, cosa tan repetida en tantos de nosotros, que me lleva a creer que se trata de un ardid para silenciar a esta valiente mujer que hace escuchar su voz nacional e internacionalmente, en procura de sanar una enfermedad social, cuyo origen no es ella.
Cada año, el Gobierno decreta la contratación de haitianos para corte de caña y otras actividades. Cada año, también, muchos de ellos se arraigan aquí, apadrinados por "gente importante" que los retienen legal o ilegalmente para suplir la ausencia de los nuestros que no se sienten atraídos por la poca paga para dichas actividades. A estos se les suman los que cruzan por una frontera tan frágil como la imaginación. Más, si recorremos los bateyes en donde son asentados, terminamos tarareando el merengue que una vez grabé y que dice: "Vengo con un pique, vengo del batey, de ve'i tanta gente sin na' que come'i".
Sonia Pierre podría ser nuetralizada, pero si no enmendamos la situación que origina su protesta, otras voces asumirán su papel.
El problema pues no es ella sino la realidad que vive un conglomerado social marginado por razones que, a mi humilde entender, deberán ser estudiadas, analizadas y discutidas.
Para acallar su voz, los dominicanos tenemos que abandonar la doble moral que nos cobija y recurrir a una patología social que determine la razón por la cual nuestra gente desprecia trabajar en la agricultura o la construcción y prefiere lanzarse al canal de La Mona, mientras los haitianos, por asunto de subsistencia, asumen el lugar de los nuestros.
Esa patología social podría indicarnos con propiedad cuál es el medicamento más apropiado para curar la enfermedad que Sonia denuncia y de ese modo, los jueces de la Junta, cuya probidad nos enorgullece, no se verían empujados a hacer un ridículo internacional, bailando un merengue que no han pedido a nadie que les toque.
johnnyventura@gmail.com
- Johnny Ventura

miércoles, 18 de abril de 2007

El batey en oraciones

El batey en oraciones....

Por Oscar Gómez

Juana se toma un vaso de agua.
Son las seis de la tarde.
Es lo único que ha "masticado" en el día.
Tres muchachos son sus críos.
Ella espera impaciente.
La llegada de Timoteo.
Timoteo es su amado.
El acciona en el cañaveral.
Una mocha y una caña.
Son sus compañeros en la faena.
El regresa, para en el conuco.
Corta un racimo de guineo.
Lo lleva a su última morada.
Luego de la faena.
Ella continúa esperando.
Las leñas están preparadas.
Los fósforos también.
Timoteo llega.
Tira la carga.
Corren sus críos hacia el.
La sal está preparada.
Los guineos ya están pelados.
El agua está hirviendo.
Se mezclan el mineral, el líquido y el alimento.
La espera ha valido la pena.
Al final del día la comida.
Es un plato de guineos con sal.
Es la vida del barracón.
Así se vive en el batey.
Esperando el otro día.